La mordaza

Un espacio para difundir los efectos censuradores de la Ley de Comunicación de Ecuador

Las reformas a la Ley de Comunicación

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El presidente Lenín Moreno anunció su disposición a abrir el diálogo para reformar la Ley Orgánica de Comunicación. La reforma, indicó, nacerá de un diálogo entre los medios de comunicación, los periodistas, las entidades de control y la sociedad civil.
Ese pronunciamiento requiere algunas precisiones, dado que los medios, además de informar, que es su objetivo principal, ejercen invariablemente el control de la actividad del poder político.

Por eso, las relaciones entre el poder político y la prensa nunca han sido fáciles. La prioridad de la prensa debería ser buscar la verdad y contarla pero, con cierta frecuencia, esa tarea se ve desvirtuada por sus servidumbres políticas o económicas o por su afinidad o lejanía al poder.
Los medios de comunicación social son poderosos e influyentes instrumentos, tanto en la vida pública del país como en la vida privada de las personas. Las llamadas redes sociales comportan una avasalladora influencia. Nada escapa a su tremendo impacto.
Los medios de comunicación, en sí son neutrales. Sin embargo, esta inocente neutralidad es totalmente tergiversada y anulada cuando se los maneja como instrumentos eficaces de dominación y alienación. El desafío es enorme porque significa transformar a toda esa ingente masa de usuarios en perceptores críticos, desarrollando en ellos su capacidad de discernimiento. Sólo por ese camino llegaremos a des-absolutizarlos y des-sacralizarlos.
Cerca del 80% de las noticias internacionales que circulan en América Latina son propagadas por las dos poderosas agencias norteamericanas: la AP y la UPI. Esas agencias representan la ideología y los intereses económicos y políticos de las más influyentes multinacionales de los Estados Unidos.
La llamada “información” y “comunicación”, suele tener un doble carácter: mercancía, que se nos vende e ideología, que se nos inocula. Lo primero significa una grave y creciente dependencia de lo que los medios dicen y lo segundo, una, no menos grave, dependencia socio-política.
En general los medios de la información, no solo ejercen constante y planificadamente la desinformación sistemática, sino que llegan a manejar a la perfección un código o gramática normativa para que el público consumidor acepte, en forma ingenua y totalmente acrítica, sus discutibles mensajes, y lo que es peor, su estilo de vida y su escala de valores.
Nada de esto tiene que ver con la ponderada libertad de expresión; sin embargo es el poder real con el que el presidente Moreno tendrá que enfrentarse.

 

 

Columnista Marco Matamoros Pereira, publicado originalmente en El Tiempo

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Autor: Fundamedios

La Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios, FUNDAMEDIOS, es una organización de la sociedad civil que apoya el desarrollo de medios de comunicación democráticos y el ejercicio del periodismo de calidad. En cada una de sus ramas, la Institución busca generar un debate permanente sobre la relación entre el periodismo y la sociedad. Además conocer los retos principales que enfrentan los periodistas en la labor diaria de informar y los nuevos cambios que la sociedad propone.

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